miércoles, 20 de febrero de 2013

Filosofía del movimiento de vida independiente

¿Qué es?

El concepto vida independiente alude a la autogestión de todos los aspectos de la vida de las personas con necesidades de apoyos para todas aquellas actividades que no puedan realizar por si mismas tales como para la higiene personal, vestirse , desvestirse, hacer de comer, comer, limpiar, comunicarse con los demás , desplazarse ,e incluso en las actividades sexuales, y en la atención de los hijos e hijas si se desea ser madre o padre.
Las mujeres y hombres con diversidad funcional reclaman su derecho individual y colectivo a vivir de manera activa e independiente, estando incluidos/as en la comunidad, con los apoyos humanos necesarios (Asistencia Personal).
  
Principios Básicos

La diversidad funcional tiene lugar en la medida en que la sociedad no está diseñada para aceptar la diversidad de sus individuos y por lo tanto los discrimina impidiéndoles el acceso a la plena participación social en igualdad de oportunidades.
Los principios de Vida Independiente y su filosofía se aplican a una escala global para que se implementen a nivel local, nacional e internacional, independientemente de la diversidad funcional, sexo, religión, raza, orígenes, afiliación política, edad u orientación sexual

·Los Principios básicos sobre los que se fundamenta la FILOSOFÍA DE VIDA INDEPENDIENTE, son:

-Derechos humanos y civiles;  

-Autodeterminación

-Auto-ayuda (Apoyo entre Iguales)

-Posibilidad para ejercer poder (Empoderamiento)

-Responsabilidad sobre la propia vida y acciones

-Derecho a asumir riesgos

-Vivir en la comunidad
  

Movimiento mundial de Vida Independiente

El Movimiento de Vida Independiente (MVI) remonta sus orígenes a finales de los años 60 en los Estados Unidos de Norteamérica. El movimiento fue impulsado por personas con diversidad funcional desde las organizaciones civiles, las universidades y las asociaciones de veteranos de guerra. Su objetivo principal era entonces sacar a las personas con diversidad funcional de los hospitales e instituciones, e incluso de sus propias casas, en donde se hallaban recluidas, para devolverlas a una vida de participación en la comunidad. Fue una respuesta radical a los estereotipos sociales creados a partir de ideas como: una persona con diversidad funcional no puede trabajar, no puede cuidarse a sí misma, no es capaz de estar a cargo de su propia vida.





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